Tren Maya se enfrenta a reto de aceptación medioambiental

La resistencia social por motivos medioambientales y las dudas sobre la viabilidad Tren Maya como detonador de la prosperidad económica en el sur del país podrían impedir que el proyecto de infraestructura más grande de Andrés Manuel López Obrador no cumpla con su objetivo de abatir la pobreza en los estados más rezagados del país. No obstante, aunque existen argumentos sólidos para reconsiderar la obra, dentro de la administración lopezobradorista «nadie quiere contradecir al presidente», coinciden especialistas.

El mandatario anunció el 25 de febrero que las licitaciones para este proyecto, que contempla una inversión de 150,000 millones de pesos y que estará financiado en un 90% por capital privado, se realizarían en un mes, pese a no contar con un proyecto ejecutivo ni con estudios de impacto ambiental que evalúen la viabilidad de la obra, en cambio el presidente ha dado su palabra de que no se derribarán árboles.

«Los tiempos políticos y los tiempos económicos se están imponiendo a los tiempos ambientales y sociales, después de la cancelación del aeropuerto de Texcoco hay una enorme necesidad de mostrarle a los sectores empresariales que no hay una posición de hostilidad hacia la inversión pública y privada», dijo a Economíahoy.mx Emiliano Zollá Márquez, investigador de la Universidad Iberoamericana.

El especialista advirtió que con este proyecto se van a multiplicar los conflictos sociales, como en la termoeléctrica de Morelos, porque «renunciar a tener buenos estudios y a elaborar una buena política que concilie intereses a veces contradictorios siempre genera conflictos».

A pesar de que en noviembre el gobierno realizó una consulta ciudadana que arrojó que la mayoría de los participantes avalaban el proyecto del Tren Maya, Zollá indicó que las consultas te pueden dar un resultado coyuntural y que legitime la obra, pero si se ponen en riesgo manantiales, sistemas subterráneos de agua o el tramo del área protegida que forma parte de la reserva de la Biosfera, tendrá conflictos independientemente de lo que hayan dicho las urnas.

«A mí me parece muy bien que se consulten los proyectos antes de ser construidos, si lo consultan y lo consultan bien, es una decisión positiva, pero las consultas no deben ser sustitutas del análisis económico y ambiental necesario», indicó Luis de la Calle, director general y socio fundador de la consultoría De la Calle y asociados.

El tren ideado por López Obrador forma parte de un plan turístico, de pasajeros y de carga, que conectaría a Tabasco, Chiapas, Yucatán, Campeche y Quintara Roo. Tendría un recorrido de por lo menos 1,500 kilómetros, integrados por 15 estaciones. Para el director adjunto del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), Manuel Molano, los tramos del tren que pasan por la selva no tienen mucho sentido porque en ellos no hay tanta población, y por el contrario se corre el riesgo de generar un desarrollo no controlado en zonas que son «verdaderos pulmones del planeta» y en donde encontrará «complicaciones verdaderamente serias» en el sentido medioambiental.

A pesar de que la promesa del presidente es que «no se cortarán árboles», en la zona donde hay líneas de transmisión de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) se tiene que desmontar parte de la selva para la construcción, y sobre todo en el tramo más conflictivo en términos ambientales- el que va de Palenque, Chiapas a Cancún, Quintana Roo.

«Todo lo que viene asociado al crecimiento de turistas, de hoteles, al impacto demográfico que tendría sobre comunidades que hoy son relativamente pequeñas, la perdida de tierras ejidales y comunales que podría llevar a un conflicto social importante, de eso no hay absolutamente nada de información y además creo que el gobierno ni siquiera lo está pensando», alertó Zolla.

Dijo que centrar la discusión ambiental en el tema de si se va a utilizar los derechos de vía a lado de la carretera y que no se va a cortar un árbol, es una reducción, una simplificación de un problema que es muy serio. Sin embargo, contrario a lo que dijo el presidente cerca de una tercera parte del tramo que quiere recorrer (446 kilómetros) comprende tierras que no se han expropiado que pertenecen a ejidatarios a quienes se les debe, por lo menos, desde hace 50 años, reveló una publicación periodística de Pie de Página.

El turismo como ancla de desarrollo

Si bien esta obra ferroviaria contempla carga y turismo, es evidente que el nuevo gobierno ha puesto el acento en este último, pues son la Secretaría de Turismo (Sectur) y el Fondo Nacional del Fomento al Turismo (Fonatur) las dependencias que se han encargo de promocionar la obra y dar los detalles de ésta.

«Invertir en un tren de turismo no hace la diferencia en la actividad turística, las zonas arqueológicas y de interés para los ecoturistas están bien conectadas a través de carreteras y de pistas aéreas. Todo depende de cómo se ejecute y de los detalles (del Tren Maya), pero tenemos muy malas experiencias, tenemos la idea del turismo como si fuera petróleo, es decir, una industria que hay que explotar y les haces murallas a los turistas para que no vean que hay gente pobre, pero esa no es la manera en la que el turismo te puede servir como un pretexto para generar desarrollo», advirtió Manuel Molano.

Durante el 2018 el turismo en México alcanzó una cifra récord de 22,500 millones de dólares en divisas internacionales, cifra 5.5% mayor a la reportada en 2017, cuando se captaron 21,300 millones de dólares y se ubicó como la tercera fuente de ingresos del país, de acuerdo con cifras del Instituto Nacional de Geografía y Estadística (Inegi).

Zollá refirió que no se sabe qué modelo de desarrollo turístico quiere impulsar el nuevo gobierno, pero se ha hablado de la probabilidad de atraer capital español «si eso se vuelve realidad significa que muy probablemente vamos a tener el modelo español de turismo que es bastante destructivo del medio ambiente porque es muy voraz y tiene efectos sociales muy complicados debido a su concentración.

Cabe señalar que durante la visita del presidente de España, Pedro Sánchez, a México, manifestó su interés de fortalecer aún más los lazos económicos con quien es uno de sus principales socios, a lo que AMLO dijo que las «empresas españolas tienen las puertas abiertas». Además, José Luis Ábalos Meco, ministro de Fomento de España, manifestó a Javier Jiménez Espriú, secretario de Comunicaciones y Transportes (SCT), el interés de su nación por participar en la construcción del Tren Maya.

En los últimos años se ha impulsado el turismo como una actividad económica para reducir la pobreza mediante la generación de divisas y empleos principalmente en los estados poco industrializados. Sin embargo, en muchos casos lejos de propiciar la movilidad y la inclusión social ha reforzado las desigualdades, ejemplo de ello son estados como Guerrero, Chiapas, Oaxaca, y Veracruz, en donde entre el 60 y el 70% de sus habitantes son incapaces de comprar la canasta básica alimentaria con el ingreso que obtienen de su trabajo, según cifras del el Consejo Nacional de Evaluación de las Políticas de Desarrollo Social (Coneval).

«Si no se hacen bien las cosas vamos a ver una multiplicación de la pobreza, crecimiento urbano desordenado. Hay tantos desarrollos turísticos en el país en donde se han concentrado grandes Resorts que efectivamente crean fuentes de trabajo que, pero pagan sueldos bajos y fomentan un incremento de las desigualdades socioeconómicas, lo cual deriva en situaciones de criminalidad, corrupción y violencia. Hay un crecimiento de zonas hoteleras muy prosperas con cinturones de miseria alrededor», lamentó Zollá.

El Sur necesita transporte de carga

El rezago del sur de México, el cual se concentra principalmente en Guerrero, Chiapas y Oaxaca se debe en una buena parte a la ausencia de industria en dichos estados. En este sentido Manuel Molano indicó que los habitantes de Campeche, Yucatán, Quintana Roo, e incluso Tabasco (pese a la caída en la producción petrolera) «son gente relativamente rica, el verdadero problema está en Chiapas y en Oaxaca, y por eso la idea de retornar el (Tren) Transistmico hace muchísimo sentido y no es incompatible con la idea del presidente».

Por su parte, Luis de la Calle dijo que una de las razones por las que en México hay estados más exitosos que otros se debe a la falta de infraestructura de transporte y en el sur hay regiones relativamente desconectadas que sería muy bueno que tuvieran una conexión más importante con la economía del resto del país y del mundo.

«Yo plantearía un proyecto que en primera fase estuviera dedicado a la fase occidental de la península y que tuviera una vocación sobre todo de carga, no de pasajeros, porque lo que va a desarrollar esas regiones es la capacidad de transporte de carga para que esas regiones puedan convertirse en exportadoras», dijo De la Calle.

Temen contradecir al presidente

Luego de que se hizo público el proyecto, con los detalles que se conocen hasta ahora, varias organizaciones sociales emitieron críticas al respecto, sin embargo, identifican cierta «obstinación» de parte del titular del Ejecutivo. «Nadie quiere contradecir al presidente», sentenció De la Calle.

«López Obrador es muy duro con quien no tiene exactamente las mismas ideas que él y yo creo que tendríamos que dar un paso para atrás y que reconociera que la sociedad y él tenemos un mismo objetivo en común», indicó Manuel Molano.

El investigador del IMCO destacó que el tema es solicitarle al presidente que escuche otras voces y otras ideas, que pueden tener el mismo objetivo que él, que es el desarrollo de las zonas menos favorecidas del país. «Es una apuesta grande, no le podemos criticar al presidente falta de visión, está entusiasmado y tiene una idea grande de cómo llevar el desarrollo a la península, pero tenemos que pensar cuál puede ser la mejor manera de hacerlo. No todos los que diferimos tenemos motivos inconfesables», concluyó Molano.

Fuente Economía Hoy

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