Taxis aéreos, ¿la próxima tercera dimensión del transporte de carga y pasajeros?

“A dónde vamos no necesitamos caminos”

¿Recuerdas esta famosa frase dicha por el doctor Emmet Brown en la película Back To The Future? La escena nos muestra al mítico DeLorean elevarse por los aires para viajar al futuro.

El deseo del ser humano por surcar los aires no se ha limitado solamente a las proyecciones cinematográficas. Los orígenes se remontan a finales del siglo XV, cuando Leonardo Da Vinci dibujó un avión con un tornillo aéreo, que sería el precursor de los helicópteros en la actualidad.

Conscientes de la evolución imperante en los traslados urbanos, marcas como Toyota, Hyundai y Porsche han firmado convenios con empresas de transporte para realizar investigaciones conjuntas que exploren el mercado de movilidad aérea en el futuro.

Esto lo efectúan mediante diversos análisis del mercado para vehículos aéreos y sus potenciales zonas de crecimiento, incluyendo el transporte de mercancías.

“Porsche quiere ampliar su alcance como fabricante de vehículos deportivos. A largo plazo, esto podría significar el paso hacia una tercera dimensión del viaje”, comenta Detlev von Platen, miembro del Consejo de Dirección de Porsche AG como responsable de Ventas y Marketing.

¿Qué necesitan las ciudades para masificar al transporte aéreo urbano?

Si bien la Cámara Nacional de Aerotransportes (Canaero), establece que México es el segundo país con el mayor número de taxis aéreos, su operación aún es escasa.

Uber ha dicho que sus clientes podrán contratar un taxi aéreo en ciudades como Dallas o en Los Ángeles a partir de 2023. El prototipo es un helicóptero-dron con 6 hélices impulsadas por energía eléctrica.

En ese escenario, se estima que dentro de 4 o 5 años despegarán los primeros taxis aéreos de forma masiva, principalmente en las grandes ciudades del mundo, establece un estudio hecho por Porsche Consulting.

Para su operación se necesitarán cuatro aspectos fundamentales: suficiente tecnología, un marco regulatorio bien establecido, la aceptación social y una correcta infraestructura.

Este último componente es crucial para el éxito de la movilidad área urbana. Si bien no hay escasez de espacio aéreo, la interconexión con el transporte existente es clave.

Los vehículos eléctricos aéreos, principalmente los taxis, se convertirán en un elemento útil de la movilidad siempre que están integrados en la red de transporte general de una ciudad, además de los recursos necesarios para poner en funcionamiento el control del tráfico aéreo.

Un estudio de McKinsey & Company, advirtió que las grandes ciudades requerirían de hasta 130 instalaciones en todo su territorio para que sus aeronaves y taxis aéreos puedan despegar y aterrizar.

Aunque muchos aspectos a futuro apuntan que la movilidad aérea elevará el transporte a un nivel superlativo, su estado actual conlleva riesgos significativos.

Su desarrollo y expansión únicamente será una pieza en el enorme rompecabezas del transporte urbano general, ya que tiene una gama limitada de aplicaciones y normalmente puede superar otros modos de transporte, como taxis que recorren distancias de 20 kilómetros o menos.

Aun así, estudios señalan que las soluciones de movilidad aérea urbana transportarán carga y pasajeros de forma más veloz y eficiente que los actuales sistemas de desplazamiento terrestre, a un costo más bajo y con una mayor flexibilidad.

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