Esta empresa vende autos usados… en máquinas expendedoras!

Aquí una afirmación: todo el mundo odia a los vendedores de carros usados… excepto los propietarios de Carvana, una empresa en línea que vende sus unidades en gigantes máquinas expendedoras.

A pesar de registrar varios años con pérdidas -y en el horizonte se ven varios más-, las acciones de esta compañía con sede en Tempe, Arizona, han aumentado en lo que va de 2019.

Después de caer alrededor de 57 por ciento en el cierre del año pasado, su stock se ha duplicado.

Por un lado, el ‘rebote’ llamó la atención y escrutinio de los críticos de Carvana, mientras que por el otro restauró la fortuna de los García, el equipo padre-hijo propietario de la empresa.

De acuerdo con el Índice de Multimillonarios de Bloomberg, Ernest García II y Ernest García III valen, combinados, alrededor de 6 mil 700 millones de dólares, superando así a Jerry Jones, dueño de los Vaqueros de Dallas; al director Steven Spielberg o a John Paulson, gerente de fondos de cobertura.

Estas no son tus típicas máquinas expendedoras

Según su sitio en línea, Carvana permite a sus clientes elegir entre más de 15 mil automóviles y completar la compra de uno en menos de 10 minutos.

Quienes adquieren una unidad con la compañía tienen la opción de recogerla en alguna de las más de doce máquinas expendedoras que Carvana tiene en Estados Unidos.

La idea ha sido un éxito de marketing, pues los ingresos se duplicaron en los últimos cuatro años.

“Creo que será muy difícil ver que, en 10 años, alguien compre un automóvil de una manera diferente a esta”, señaló Clifford Sosin, fundador de CAS Investment Partners, que posee el 2 por ciento de Caravana.

“Si la empresa funciona tan bien como puede llegar a hacerlo, los García podrían estar entre las personas más ricas del mundo”, afirmó.

Préstamos de alto riesgo

En abril de 2017, los García subieron al estrado de la Bolsa de Valores de Nueva York para tocar la campana de apertura cuando Carvana se hizo pública.

Para el mayor de ellos, fue un momento inolvidable, tomando en cuenta que fue encontrado culpable por fraude en 1990 por un pequeño rol que tuvo en el escándalo de ahorros y préstamos de Charles Keating. Evitó la prisión gracias a su testimonio en contra de Keating y recibió tres años de libertad condicional.

Después de este episodio, Ernest García II se hizo de una fortuna gracias a la venta de carros usados y a los préstamos que dio a clientes de alto riesgo a través de su compañía, DriveTime Automotive, para que estos pudieran comprar un automóvil.

Carvana, apodada por algunos como la ‘Amazon’ de los carros usados, capturó entonces la atención de los inversionistas. Para septiembre de 2018, sus acciones llegaron al techo de los 70.82 dólares, aunque después la gravedad se ‘hizo cargo’ del precio: a mediados de diciembre de ese año, las acciones se vendían en alrededor de 30 dólares, mientras que las pérdidas de la compañía seguían en aumento.

Es abril de 2019 y el stock de Carvana prácticamente borró las pérdidas, vendiéndose el viernes en 66 dólares. Desde su oferta inicial, las acciones de Carvana se han multiplicado por más de cuatro veces.

Algunos inversionistas ponen en tela de juicio que Carvana pueda mantener el ritmo. Quienes hacen ‘ventas al descubierto’ han tomado prestadas más de la mitad de las acciones que cotizan en Bolsa, lo que convierte a Carvana en uno de los valores de seguridad más cortos del Índice Russell 3000.

Carvana y Ernest García II declinaron responder a una solicitud de comentarios al respecto.

Las pérdidas de Carvana han atraído a quienes hacen ‘ventas al descubierto’, así como a los interesados en el otro negocio de la compañía: crear y vender préstamos para adquirir automóviles pensados para compradores con un historial de crédito limitado o malo.

¿Quién compra los préstamos?

Uno de estos clientes es Delaware Life. La compañía de seguros es controlada por Mark Walter, quien también es su copropietario. Walter es el CEO de Guggenheim Partners, una firma de inversión y asesoría.

Un portavoz de Delaware Life dijo que la firma compró créditos de Carvana por última vez en 2016. Delaware Life, a través de una subsidiaria, también es propietaria de aproximadamente el 9 por ciento de Carvana, según muestran documentos.

De otros compradores se sabe menos. Desde 2017, algunos de los préstamos de Carvana han sido vendidos a través del fideicomiso Sonoran Auto Receivables.

Aproximadamente tres cuartas partes de los fondos para este fideicomiso provienen de Ally Financial, el sucesor de GMAC con sede en Detroit, según Carvana.

La compañía no reveló quién financió el resto del fondo.

A principios de abril, Carvana recurrió a una nueva fuente de financiamiento, vendiendo préstamos por un valor de 350 millones de dólares en lo que calificó como su primera titulización respaldada por activos.

Fuente El Financiero

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