Por falta de infraestructura, velocidad promedio en carreteras es menor a 50 km/h

En México existe una alta disparidad en la dotación y calidad de la infraestructura de transporte y logística, particularmente en la región Sur-sureste.

Esto ha generado que en nuestro país todavía existan alrededor de 12% de localidades con bajo o muy bajo grado de accesibilidad.

Lo anterior quedó asentado en el Programa Especial para la Productividad y la Competitividad (PEPC) 2020-2024, el cual identifica las áreas de oportunidad para México en infraestructura y logística carretera.

De acuerdo con el documento publicado en el Diario Oficial de la Federación, la proporción de caminos pavimentados en los estados de Chiapas, Guerrero y Oaxaca en 2015 fue de 30%, mientras que en Nuevo León fue de 70%.

En tal escenario, la velocidad promedio en las carreteras del sur del país es menor a 50 km/hora, de acuerdo con cifras del INEGI.

“La calidad de la infraestructura es una condición necesaria para incrementar el acceso a servicios y mercados, reducir los costos de transporte, y atraer el turismo y la inversión privada”, señala el documento.

Por ello, es fundamental impulsar el transporte multimodal para el traslado eficiente de mercancías y promover la conectividad logística de zonas estratégicas para reducir los costos de operación de las empresas.

Entrada del T-MEC podría potencializar la infraestructura carretera

Aumentar el nivel de valor agregado nacional en los bienes producidos en las cadenas de valor es un reto por resolver.

En 2015 México contribuyó solamente con un 7% de valor agregado doméstico del total de las exportaciones de manufacturas de sus socios comerciales, mientras que países como India o Canadá lograron alrededor del 10% y Japón llegó a un máximo de 19% de acuerdo con la OCDE.

No obstante, con la entrada en vigor del T-MEC y otros tratados comerciales, se espera que incremente la inversión nacional y extrajera debido a que ahora se cuenta con mayores índices de valor de contenido regional (VCR) que son un estímulo para crear cadenas de suministro regional.

Por ejemplo, en el sector automotriz, se ha elevado la exigencia de contenido regional tanto en el T-MEC (75% en 2023 frente al 62.5% del TLCAN) como con otros tratados comerciales, lo que favorece la proveeduría, la producción y la comercialización de vehículos entre los países participantes.

Por ello es necesario mejorar las vías de comunicación para el transporte de bienes y servicios, dentro y hacia afuera del país de manera rápida, segura y confiable.

Esto favorecerá que los productores tengan acceso a un mercado más amplio y que los bienes puedan ser distribuidos en un menor tiempo y costo.

Así las empresas y los inversionistas tendrán una mayor certeza de que sus operaciones se realizarán en tiempo y forma.

Gracias a ello, se les permitirá tener menores costos de operación y les facilitará la planeación de proyectos de mediano y largo plazo.

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