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En México, 6 de cada 10 autobuses de pasajeros operan en la informalidad

El transporte de pasaje y turismo fue el más afectado por la pandemia del Covid-19. Durante la última semana de abril, las corridas de autobuses bajaron en 68.9% y el número de pasajeros en 84.7%.

Cifras de la Alianza Nacional de Transportistas Turísticos, ANTT, advierten sobre la pérdida de al menos 100 mdp entre sus empresas afiliadas.

Ante la falta de incentivos fiscales y/o apoyos crediticios por parte del gobierno, diversos empresarios despidieron personal y otros migraron hacia la informalidad.

De acuerdo con Aurelio Pérez, presidente de la Cámara Nacional del Autotransporte de Pasaje y Turismo CANAPAT, la informalidad representa en la actualidad más del 60% de los vehículos que prestan servicio a pasajeros, y la simulación es la forma más común de hacerlo.

“Como industria, hoy la informalidad es la amenaza más grande. Es un tema que hay que atender”, advirtió el titular de la Cámara que agrupa a más de 600 socios y/o empresas de autotransporte y turismo de pasajeros en sus diferentes modalidades.

En el marco del Parlamento Abierto: “Análisis al Paquete Económico 2021”, el presidente de CANAPAT dijo que se deben impulsar medidas para evitar el crecimiento del transporte informal, por lo que una de las propuestas es la deducibilidad de un viaje familiar al año para promover el turismo en el país.

A partir de 2002, el autotransporte ha tenido un estímulo por el uso de autopistas, lo que ha permitido mantener un parque vehicular con una edad promedio de 10 años.

La renovación vehicular conlleva beneficios ecológicos, pero también incentiva a la informalidad para incorporarse a la legalidad.

Ilegalidad, la única salida para muchos transportistas

La industria del autotransporte de pasaje y turismo mueve anualmente 3,750 millones de pasajeros y representa el 2.5% del PIB.

Según la Secretaría de Comunicaciones y Transportes SCT, en México existen más de 16 mil 986 empresas dedicadas al transporte turístico terrestre, de las cuales 35.4% son hombres-camión (la mayoría laborando en la informalidad).

El problema es que existen dos reglas que no permiten la conversión a la formalidad en el autotransporte de pasajeros, el primero es la limitante de ingresos para acceder al estímulo de peaje, y el otro es la cuota del diésel.

Como parte del paquete económico, la Secretaría de Hacienda estableció un límite anual de ingresos de 300 millones para poder acceder al estímulo de peajes en carreteras federales.

“Esto nos parece inequitativo, ya que inmediatamente descalifica a contribuyentes medianos y grandes con más de 60 autobuses. La limitante tiene un alto impacto en el autotransporte de pasaje, dado que gran parte de los contribuyentes exceden el tope, lo cual fomenta nuevamente la informalidad”, advirtió Aurelio Pérez.

El otro problema que aleja a los empresarios de la formalidad es el apartado del IEPS complementario al combustible, el cual evita transferir al consumidor las disminuciones en los precios internacionales del petróleo.

Según expertos, esto fomenta la informalidad ya que el combustible es el principal costo de la prestación del servicio del transporte de pasajeros, a la par que favorece la compra de combustibles robados ante el diferencial de precios entre ellos.

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