Ebrard se reune con fabricantes de camiones en Nueva York para conseguir 500 pipas de combustible

El viernes al medio día hubo una reunión suigéneris en el consulado de México en Nueva York. No sólo por el lugar y los convidados, sino por quién la convocó y los que asistieron, llamó poderosamente la atención.

El llamamiento lo hizo el canciller Marcelo Ebrard, quien desde el jueves se movió con toda una batería de funcionarios de primer nivel de la cuarta transformación para viajar en calidad de urgente a esa ciudad.

Apunte a las secretarias de Economía, Graciela Márquez, y a la de la Función Pública, Irma Eréndira Sandoval. También a la flamante embajadora de México en Washington, Martha Bárcena.

Asimismo, Raquel Buenrostro, la oficial mayor de Hacienda que tendrá bajo su responsabilidad la consolidación de las compras gubernamentales en el sexenio de Andrés Manuel López Obrador.

La comitiva se complementó con el subsecretario de Industria y Comercio de Economía, Ernesto Acevedo; la directora de Controversias y Sanciones de la Función Pública, María Guadalupe Vargas.

Igual, el director de Tecnologías de Información y Comunicaciones de esa misma dependencia, Luis Gutiérrez, y el subgerente de Transportación Terrestre de Pemex, Julio César Cortés Vargas.

Se reunieron con armadoras de camiones pesados. Desde principios de la semana pasada la gente de AMLO contactó a la Asociación Nacional de Productores de Autobuses, Camiones y Tractocamiones (ANPACT).

Vía el gremio que preside Miguel Elizalde se encontraron con representantes de Kenworth, que lleva Renato Villalpando; Intenational, que maneja Bernardo Valenzuela, y Freightliner, de Enrique Rivera.

Asimismo, con la gente de Volkswagen que preside Steffen Reiche; con los de Volvo Trucks, que capitanea aquí Matthew Walsh, y con los de Mack Trucks, que encabeza Martin Lundstedst.

Se reiteró la premura que tiene el gobierno de comprar ya sea 500 unidades para movilizar 60 mil litros de gasolinas o mil carrotanques de 30 mil litros. Lo que se pueda reunir a la brevedad para adjudicarlo directo.

Se sabe que los vehículos sí están disponibles. En el mercado se habla de una oferta de entre dos mil y tres mil unidades. El problema son los tanques: no hay manera de fabricar 500 o mil rápidamente.

Forzosamente se van a tener que ir a comprar a Estados Unidos, lo que implicará otro desafío: el cumplimiento de las normas. Los tanques tienen que estar certificados en soldadura y presión.

La industria tanquera mexicana no tiene capacidad para producirlos en tiempo récord. Cuando menos les va llevar seis meses fabricarlos. Los tanques de manufactura estadounidense son más pequeños.

Se estima que la inversión por unidad con tanque rondará los 2.5 millones de pesos. Si Pemex, de Octavio Romero, y Energía, de Rocío Nahle, hablan de mil, el gasto será de unos 2 mil 500 millones de pesos.

Fuente El Financiero

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