Abuso de anfetaminas, un ‘virus’ que contagia a varios operadores de transporte

Es el año 1887; una persona toca insistentemente la puerta de la oficina central de la Universidad de Berlín buscando algún catedrático al interior.

-“Acaba de pasar algo sobresaliente, deben venir a verlo. Seguramente es algo que les llamará la atención desde ahorita.”.

La sustancia al que el hombre hace referencia es lo que hoy conocemos como anfetamina, y acaba de ser sintetizada por primera vez por el químico rumano Lazar Edeleanu en las instalaciones de aquella universidad.

El uso médico experimental de las anfetaminas comenzó en la década de los veinte del siglo pasado y es utilizada desde entonces por los militares de varias naciones, especialmente de la fuerza aérea, para combatir la fatiga e incrementar la alerta entre las milicias.

La habilidad de la anfetamina para elevar la presión sanguínea, contraer los vasos sanguíneos y dilatar los pequeños sacos bronquiales, dio lugar a su comercialización en 1927, presentándose el inhalador Benzedrina.

Además de fines tan variados como la narcolepsia, la obesidad y la depresión, la anfetamina ha sido utilizada como agente para mejorar el rendimiento tanto físico como intelectual en las justas deportivas, siendo de enorme relevancia para la aparición del término ‘doping’ en el deporte, ¿acaso te suena?

Anfetaminas, de las más usadas en el autotransporte

A diferencia de otros países, algunos operadores en México prefieren estos estimulantes de tipo anfetamínico, ya que les ayuda a soportar las cargas de trabajo sobre todo nocturnas, gracias a que inhibe los efectos del sueño.

Ciertos operadores consumen estimulantes legales sin receta médica que contienen clobenzorex, principio activo de algunos fármacos empleados para el tratamiento de la obesidad.

Si bien estimulantes como las anfetaminas, metanfetaminas y el metilfenidato

pueden ayudar a los conductores a permanecer despiertos, también pueden provocar vértigo, agitación, alucinaciones y falta de coordinación para reaccionar apropiadamente en el camino.

No es de extrañar que una persona que ha estado usando los estimulantes de tipo anfetamínico pueda creer que, si es especialmente cuidadoso, será capaz de conducir con seguridad.

Sin embargo, la sustancia puede haber afectado a su vista y percepción de la realidad.

Sus acciones y las respuestas quizás suelan ser muy diferentes a lo que realmente necesita, pero pueden no ser consciente de lo mucho que se ha visto afectada sus habilidades de conducción.

Algunos estudios clasificaron a la anfetamina dentro de una categoría de alto riesgo, lo que significa que un conductor con problemas de estimulación es de 5 a 30 veces más propenso a resultar herido o morir en un accidente.

“No nos dejan de otra”

¿Qué lleva a algunos operadores a tomar este tipo de sustancias? Sin duda, aguantar el mayor tiempo posible despierto para entregar la mercancía en el horario establecido. Menuda tarea ¿no creen?

La norma 087 de la SCT establece un descanso de cada 30 minutos por cada 5 horas de recorrido, así como la obligación de contar con una bitácora sobre los horarios.

Otro aspecto es que el tiempo máximo de conducción en 24 horas nunca podrá exceder las 14 horas. Además, en 14 horas de servicio tendrá que descansar obligatoriamente 8 horas.

Estos parecen números que se los lleva el viento, ya que no siempre se cumplen a cabalidad y ejemplifican el abuso de algunos patrones.

“¿Tú crees que algunos consumimos solo por qué sí? No dudo que habrá quien lo hagan porque le gusta y ya, pero otros lo hacemos por necesidad”.

-¿Por necesidad?-

“Sí, ¿acaso piensas que los abusos de las empresas, los precios de los fletes y los compromisos y requerimientos de los despachadores y clientes no pesan?, claro que afectan”, nos refiere un operador, quien prefirió el anonimato.

En la actualidad, existen diversas empresas de transporte que llevan a cabo pruebas de detección de drogas entre sus operadores, además de campañas de concientización del uso de enervantes y su impacto en la siniestralidad.

Por ello, exigen a sus operadores que lleven el registro de sus tiempos de conducción para evitar accidentes, y porten su bitácora para cuando sea requerida por la autoridad.

Ya en este nivel, el responsable del área de tráfico será el eslabón clave para llevar a buen puerto los tiempos de viaje.

A la par, invertir en mayores iniciativas de salud y bienestar ayuda a fomentar un estilo de vida saludable para todos los operadores.

Todo esto nos lleva a una pregunta sumamente básica, ¿qué busca un operador al salir a manejar en carretera? Algo muy sencillo, seguridad y bienestar.

Definitivamente, abusar de algún tipo de sustancia no es el mejor aliado.

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