Un caso práctico de la logística verde

Un velero procedente de Europa surca el Atlántico rumbo a un puerto de Honduras. Viene de recoger barriles de ron en Jamaica y ahora va por una valiosa carga de cafés orgánicos para luego emprender el viaje de regreso al viejo continente donde exigentes compradores aguardan por la mercancía.

Las enormes velas blancas contrastan con el intenso azul del cielo y el mar que mece suavemente con sus olas a la nave de bandera alemana. Esta escena de intercambio comercial tan común en el siglo XVII vuelve a revivirse en pleno año 2017.

Se trata del modelo de logística verde o amigable medioambientalmente que varias empresas están impulsando.
La primera experiencia de Centroamérica en este tipo de cadena logística comienza a finales del año pasado cuando Grupo ED&F Man (localizado en Inglaterra y que se dedica a implementar y mantener proyectos sustentables en Centroamérica) fue contactado por la alemana Timbercost, socio estratégico de Fairtransport, para proponerles su servicio de transporte interoceánico libre de emisiones.

Al grupo inglés les entusiasmó el proyecto y pidieron a su división Molinos de Honduras hacerse cargo. Carlos Umanzor, director de café especial de esta compañía, recuerda que buscó a la cooperativa Cafés Finos Corquín (CAFICO), de Santa Rosa de Copán, y compraron 20 toneladas de grano.

Según Umanzor, la mercancía se llevó a Puerto Cortés, pero antes tuvieron que hacer toda una planeación con la Operadora Portuaria Centroamericana (OPC, que opera la terminal de contenedores y carga general) puesto que no había antecedentes del manejo de un velero de 44 metros de largo y capacidad para 70 toneladas de carga.

“Mucha gente nos comentaba que era una locura, que no se podía hacer semejante cosa, pero al final lo logramos”, dice el representante de Molinos de Honduras. A finales de enero, la nave llamada Avontour llegó al puerto hondureño y la operación de embarque se realizó sin problemas.

Marinao Turnes, director general de OPC, afirma que su trabajo se basa en seis pilares fundamentales entre los que destaca el cuido del medioambiente. “Por esta razón, junto con Molinos de Honduras, apoyamos proyectos con enfoque estratégico como el del Avontour”, dijo.

A toda vela Aunque la logística verde es todavía limitada, cada vez más empresas participan de la cadena. Una de las pocas que ofrece llevar mercaderías por el mar sin emisiones de gases es Fairtransport, de origen holandés.

Arjen van der Veen, fundador de Fairtransport en 2007, dijo a El Economista que empezaron con un capital de 500,000 euros. Actualmente tienen dos naves (Tres Hombres y Nordlys) con un equipo a bordo de entre cinco y siete tripulantes, 18 personas en oficinas y de 10 a 15 personas en el astillero.

Pero también cuentan con un gran número de colaboradores eventuales distribuídos en varios puertos. Van der Veen reconoce que el envío de mercadería por este medio es cerca de tres a cinco veces más costoso (en tiempo de entrega y dinero), pero en general, el costo de envío sigue siendo un pequeño porcentaje del precio final de un producto (a lo sumo un 10 %) y han experimentado una mayor demanda de sus clientes.

“Vemos cada vez más gente pensando en el transporte libre de emisiones. Ya se trate de bicicletas de carga que transportan nuestro chocolate a tiendas u otras empresas de carga de velas. Ciertamente hay un enorme mercado potencial y a medida que los riesgos del cambio climático se hacen cada vez más evidentes, más gente buscará soluciones como la nuestra”, dice el también capitán del barco Tres Hombres.

De hecho, creen que el mercado logístico verde seguirá despuntando y están construyendo un buque de carga de 500 toneladas que agregarán a la ruta transatlántica en los próximos 5 años.

Van der Veen afirma que socios en Costa Rica también están construyendo una goleta de 300 toneladas de vela superior llamada Ceiba para servir el triángulo Pacífico entre América del Sur, Hawái y la costa oeste de Estados Unidos.
El Avountour, de Timbercoast, que atracó en Honduras, se ha unido a ellos recientemente y estará navegando la zona del triángulo Atlántico.

El secreto del éxito, dice el empresario holandés es la comercialización asociada con el envío por impulso a velas. “Es una historia única. Cuando la gente envía con nosotros, no solo obtiene carga de vela sostenible, sino también obtiene una historia de marketing único”, agregó.

Y tal parece que en efecto así ha sido.

Umanzor, director de café especial de Molinos de Honduras, reitera que esta experiencia “es un buen punto de partida hacia una logística sostenible” y hay un nicho de mercado que está dispuesto a pagar un sobreprecio por este tipo de embarques por el impacto que tiene.

Sin embargo, Umanzor no deja de señalar que los puertos en la región no están tan preparados en sus trámites para este tipo de navíos, por lo que se puede limitar los países que pueden participar de esta cadena.

Por lo pronto, tomarán lo aprendido de esta primera prueba y Molinos de Honduras ha decidido establecer permanentemente embarques en esta logística verde y el próximo año esperan hacer incluso hasta dos viajes, por lo que dichos veleros volverán a aparecer en las costas centroamericanas. •

fuente El economista.net

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