¿Tienen futuro los motores diésel?

Todo son ventajas si lo que se pretende es hacer muchos kilómetros. El gasóleo es más barato, los coches vienen con unas prestaciones casi iguales que los de gasolina y por cada litro de diésel se recorren más kilómetros que con el combustible estrella. Por estas excelencias, el gasóleo se fue imponiendo y se convirtió en el carburante mas utilizado, como demuestra el dato de que más del 64% de los coches que se venden en España sean con motores diésel.

Para los conductores el motor diésel ha sido la mejor opción y la más barata durante los últimos años, ya que aún desconfían de los coches híbridos o los eléctricos, con una implantación menor en el mercado, pese a que todas las firmas están invirtiendo importantes cantidades porque los ven como las alternativas de cara al futuro.

Pero las alarmas han saltado con el escándalo de Volkswagen y la manipulación de los motores diésel para reducir la emisión de gases contaminantes. Los vehículos impulsados por gasóleo consumen menos y su polución cae antes al suelo, pero la alta cantidad del peligroso dióxido de nitrógeno que emiten ha disparado todas las alarmas y ha motivado que se tomen medidas muy severas con la industria automovilística para que reduzcan los niveles de contaminación.

Los fabricantes, sabedores de la importancia de los coches con motor diésel en su negocio, se ven obligados a incorporar nuevas tecnologías cada más caras para cumplir esa legislación que lucha contra la contaminación. Los coches diésel necesitan un costoso catalizador que rebaje las partículas que expulsa el dióxido de nitrógeno (NO2). En EEUU, dicha cantidad no debe superar los 47 miligramos por kilómetro, mientras en Europa la cantidad es de 80 miligramos en la actual normativa Euro 6.

Para reducir estas emisiones de NOx los fabricantes deben realizar unos catalizares muy costosos, con lo que el precio de los vehículos tendría que subir en unos momentos en los que el frenazo a la crisis económica mundial, en proceso de recuperación especialmente en el sector del motor, puede verse afectada muy negativamente.

El propio presidente de la junta directiva de Volkswagen, Matthias Müller, cuestiona el futuro de los motores diésel en una entrevista en el diario alemán ‘Handelsblatt’ asegurando que su marca se está planteando si debe seguir invirtiendo mucho dinero en desarrollar motores diésel. “Deberíamos acometer el tema de forma fundamental. Conocemos la ley de emisiones más severa que entrará en vigor en 2020. Por ello, se puede prever que la limpieza de diésel será muy cara y laboriosa, mientras que la movilidad eléctrica será más barata. En e te contexto se planteará la pregunta de si a partir de determinado momento debemos seguir invirtiendo mucho dinero en el desarrollo del diésel”
La propia Volkswagen ha reconocido que instaló en 11 millones de coches repartidos por todo el mundo un programa informático que detectaba cuando el vehículo está siendo sometido a un control de contaminación para activar, en ese instante, una serie de medidas para que el nivel de emisiones se mantenga en los límites que marca la ley. Cuando el coche se usa con normalidad, el sistema se desactiva y la contaminación vuelve a ser hasta casi 40 veces superior a la permitida, dependiendo del modelo de vehículo.

Como ya hemos señalado, todos los vehículos que funcionan con derivados del petróleo emiten dióxido de carbono (CO2), el gas que provoca el calentamiento global. Los impulsados por diésel, además, emiten también dióxido de nitrógeno (NO2), un gas que puede ser peligroso para la salud, pudiendo llegar a causar cáncer de pulmón, según la Organización Mundial de la salud (OMS). Por lo tanto, los coches diésel, hasta la fecha mayoritarios en las carreteras, emiten muchas más partículas contaminantes que los gasolina.

Euro 6

Para reducir este nivel de partículas y ser menos contaminantes, los coches diésel precisan de una catalizador fabricado a base de platino, paladio y rodio. Desde el 1 de septiembre de 2015 entró en vigor la normativa Euro 6 para la reducción de gases comunicantes, en especial la provocada por los motores diésel y sus emisiones de dióxido de nitrógeno, el gas que es el principal causante de que muchas capitales europeas no tengan los límites de calidad de aire marcados por la Unión Europea.

Los fabricantes se han ido adaptando y la mayoría presenta motores diésel Euro 6 que vienen con sistemas adicionales para reducir el óxido de nitrógeno. En este sentido, hay dos alternativas: un catalizador, que frena y elimina los NOx, y un sistema empleado en vehículos de mayor tamaño, que inyecta una sustancia acuosa que trasforma las emisiones de NOx en vapor de agua y nitrógeno.

Medidas

Las grandes ciudades, en su lucha contra la contaminación, están tomando medidas radicales. En París, el ayuntamiento tiene previsto prohibir la circulación de los coches diésel en la capital francesa a partir del 2020. Estas medidas están teniendo impacto en la población, ya que si en el año 2000 el 40% de los parisinos no tenía coche, en la actualidad esta cifra está en torno al 60%.

En Londres, desde el ayuntamiento se compensó en 2014 con 2.000 libras esterlinas a los propietarios de coches diésel que lo cambiaran por coches no contaminantes.

España supera desde hace más de cinco años los límites de NO2 establecidos por la UE, cuando este gas que se cumula y contamina las grandes ciudades se debe en un 90% a las emisiones nocivas de los vehículos diésel.

Fuente Intereconomía

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