Se desarrollan por lo menos 10 autos voladores 

El sueño de evitar el tráfico transitando por aire se ha transformado en una carrera contra el tiempo para desarrollar el primer auto volador viable comercialmente. Al menos diez prototipos ya están en desarrollo o incluso han tenido pruebas exitosas, pero hay dudas de si las calles o, mejor dicho, los cielos, se llenarán alguna vez de ellos.

Para Luciano Chiang, investigador de la Facultad de Ingeniería de la U. de Chile, el mayor problema de esta tecnología es que un auto que puede volar como avión no sería necesariamente más eficiente que ambos vehículos por separado.

“No suma lo mejor de los dos mundos. ¿De qué me sirven dos ruedas más cuando estoy en el aire? Simplemente suma más peso y volumen. Y en tierra, al tener que llevar alas aunque sean plegadas, implica un mayor gasto de energía que si no las tuviera”, sostiene el especialista.

Todo eso, asegura, se traducirá en un mayor consumo de combustible que torna al vehículo en menos eficiente que un automóvil o un avión por separado. Para el ingeniero mecánico la tecnología de los autos voladores sí podría tener futuro en el mundo de la defensa, donde se puede requerir tanto transitar por los caminos como por el aire para cubrir una zona.

Su apuesta es que ese es el objetivo real de las compañías que están invirtiendo millones por hacer posible esta tecnología.

La ruta al cielo

Desde el año 2009 que la compañía Terrafugia, fundada por graduados del MIT, viene desarrollando su modelo Transition, que puede alcanzar hasta los 110 kilómetros por hora en una carretera y volar a 172 km/h. El vehículo logra moverse en ambos ambientes gracias a sus alas plegables, una cola y un motor de gasolina. Pero solo tiene capacidad para dos personas y requiere una pista para despegar y aterrizar. La idea de su producción en masa se ha ido postergando y la última fecha de entrada en el mercado que anunció la compañía es 2019. Tendría un costo de 299 mil dólares.

Parte de la demora se debe a que los ingenieros de la empresa han destinado su tiempo a un prototipo más ambicioso, el TF-X, que promete aterrizar y despegar verticalmente gracias a un sistema de rotores situados en dos brazos plegables.

En estos últimos siete años, al Terrafugia le ha salido competencia y de importancia. Es así como Airbus, el principal fabricante aeroespacial europeo, trabaja en su centro de investigación en Silicon Valley en el Vahanas, un taxi eléctrico sin conductor que además podrá volar. El prototipo se probaría a fines de este año y la primera versión comercial saldría al mercado en 2020. También contempla un sistema de despegue y aterrizaje vertical, junto con propulsores tanto en su parte frontal como posterior.

A la empresa aeronáutica Zee, localizada en Mountain View, California, la apoya el cofundador de Google Larry Page, para quien desarrolla lo que define en su sitio web como “una revolucionaria forma de transporte” que no sería otra que un auto volador eléctrico. Otra compañía estadounidense, Joby Aviation, planea un modelo biplaza con doce rotores.

Por todo el mundo hay empresas trabajando en prototipos. En Eslovaquia la compañía Aeromóvil ya ha probado con éxito el AeroMobil 3.0, que como el Transition de Terrafugia posee alas plegables y funciona con gasolina convencional.
Otros diseños más parecen helicópteros personales que autos, pero lo cierto es que si tienen éxito, los caminos podrían pasar a ser una cosa del pasado. En Alemania, Lilium Aviation y e-Volo afinan los últimos detalles de sus modelos. Mientras que en China el fabricante de drones EHang también trabaja en un modelo que están probando en el desierto de Nevada, en EE.UU. En tanto, los israelíes de Urban Aeronautics trabajan en el Cormorant, único prototipo diseñado desde el principio con fines militares.

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