Las 5 autopistas más caras y las 5 más baratas de México

Viajar este verano a Veracruz, Baja California, Tlaxcala, el Estado de México, Puebla o a la Ciudad de México podría salirte más caro de lo que esperabas, ya que estas entidades tienen algunas de las autopistas más costosas de México.

La Supervía Poetas y la Autopista Urbana Norte, ambas en la Ciudad de México; la Perote-Banderilla, en Veracruz; la Tijuana-Tecate, en Baja California; y la San Martín Texmelucan-Tlaxcala, que recorre Puebla y Tlaxcala, son las cinco vías más caras que hay en el país, sin contar libramientos, ni puentes internacionales.

Un análisis realizado por EL FINANCIERO, con información de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, Caminos y Puentes Federales, las concesionarias y los sistemas de telepeaje, como Televía, reveló que las autopistas con los mayores precios están en manos de las compañías OHL, GMD, Ascendi Group e IDEAL.

En el lado contrario, las cinco más económicas son la México-Pachuca, Salamanca-León, en Guanajuato; Estación Don-Nogales, en Sonora; así como la Ciudad Mendoza-Córdoba, en Veracruz; y la Tehuacán-Oaxaca. Todas ellas operadas por Capufe.

“En función de la demanda (aforo), y las inversiones de los concesionarios, se determina una tarifa óptima, ya que es la tarifa que los usuarios están dispuestos a pagar para circular en la vía. La tarifa sirve para que con esa recaudación, los concesionarios puedan cumplir sus obligaciones, como la conservación, mantenimiento y operación de la vía”, explicó Adolfo Zagal, experto en infraestructura.

El precio promedio por kilómetro en las autopistas de México es de 1.74 pesos mexicanos, lo que resulta alto, respecto a otros países de América Latina, como Colombia y Uruguay, donde cuestan 0.8 pesos mexicanos por kilómetro.
Gustavo Arballo, presidente de la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción (CMIC), dijo que la estructura de las tarifas se determina por la administración de la vía, la conservación, mantenimiento, además del costo financiero.

Cada una tiene un modelo diferente de financiamiento, fueron producto de una licitación y a lo mejor algunas arrancaron con un crédito, y se pueden sumar otros, no sólo es el costo de infraestructura. Cuando alguien invierte en una carretera de peaje, tiene que poder recuperar la inversión por medio del cobro

TOP DE PRECIOS

La Supervía Poetas, que va de Luis Cabrera a Santa Fe (en la CDMX), es la más cara del país, con un costo por kilómetro de 6.57 pesos, le sigue la Autopista Urbana Norte, con un precio de 4.76 pesos el kilómetro. Ambas obras son operadas por la española OHL.

Al inicio de junio se informó que OHL México subirá de forma diferida en los próximos 4 meses 24 por ciento la tarifa que cobra a los automovilistas por usar la Autopista Urbana Norte, que conecta San Antonio con Ejército Nacional, y que ya de por sí es la segunda más cara del país, sin aplicar el total del aumento.

Un reporte de Santander revela que el incremento empezó desde el 7 de junio, con 6 por ciento más.

“Con las tarifas que se cobren al usuario, se paga Impuesto al Valor Agregado, la contraprestación, los gastos de operación y de mantenimiento mayor, los gastos propios de la estructura financiera, gastos por intereses, comisiones y principal de cualquier financiamiento o emisión de valores en el mercado, la inversión total y su tasa de rendimiento garantizada, así como cualquier utilidad remanente”, explicó OHL en su reporte anual 2015.

En tercer lugar está la autopista La Venta-Punta Diamante, en Acapulco, la cual tiene un precio de 4.28 pesos por kilómetro y es operada por GMD Infraestructura.

Le sigue la Perote-Banderilla, en Veracruz, manejada por Ascendi Group, compañía de Portugal dedicada al desarrollo de infraestructura; esta empresa cobra 4.11 pesos por kilómetro.

En el quinto sitio se encuentra la Tijuana-Tecate, en Baja California, concesionada a Impulsora del Desarrollo y el Empleo en América Latina (IDEAL), propiedad de Carlos Slim, que cobra 3.59 pesos por kilómetro.

Ignacio García, socio líder de Asesoría en Servicios de Infraestructura de KPMG en México, dijo que las empresas prestan especial atención al escoger cuál es el mecanismo de financiamiento que mejor respalda la obra que comenzarán, considerando elementos como el análisis de riesgos, la evaluación de responsabilidades y la planeación operativa. 

“El acompañamiento multidisciplinario en todas las etapas de un proyecto de infraestructura, desde el concurso, hasta el final de la construcción, es fundamental, tanto para los que disfrutarán la obra, como para la empresa detrás de ella”, destacó.

Fuente El Financiero

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