La logística diseña su futuro hacia 2030

Imaginarnos la logística dentro de veinte años es un ejercicio apasionante, y por demás, necesario. Sin embargo, no deja de ser una tarea que implica agudizar nuestro sentido de la creatividad e imaginación en un marco donde el ritmo del avance tecnológico y digital es de una magnitud tal, que escapa a nuestras mejores predicciones.

Estos cambios vertiginosos llegan al ámbito de las operaciones de la empresa, y muy especialmente impactan en el área logística, no sólo por ser el medio por el cual nos relacionamos con el mercado, sino y sobre todo, porque es unos de los factores clave que definen el nivel de calidad de servicio de una empresa.

Las actuales tendencias de incertidumbre, volatilidad, y competitividad de mercados y entornos, hacen del servicio logístico, una demostración de flexibilidad, agilidad, y adecuación a los requerimientos del cliente, con una tendencia cada vez mayor a la desintermediación.

De esta manera, la planificación de la operación a través del loteo y previsibilidad de la disponibilidad de producto para compensar ineficiencias y limitaciones operativas, no tendrán lugar en el nuevo orden mundial de la logística. La palabra planificación con previsibilidad, se cambia por reacción eficiente, pues no habrá lugar para hacer previsiones certeras de mercados, sino más bien, un cumplimiento eficiente.

Esto nos lleva a pensar en una red de almacenes no propietaria (integradas por depósitos de fábricas, CD de operadores logísticos y distribuidores, y almacenes de clientes), que funcionen más como consolidadores de mercadería en tránsito que como almacenadores. Sería una red flexible y versátil, donde todos los actores podrían ser simultáneamente potenciales compradores y vendedores del “servicio” de almacenamiento, en función de la necesidad y capacidad del momento de sus instalaciones. Una especie de “crowdsourcing de almacenamiento logístico” con alcance local-regional.

Internamente, los almacenes debieran contar con un sistema de funcionamiento inteligente y autónomo, equipado con auto-elevadores robots que trasladen la mercadería a través de pistas magnéticas y guías laser, y tecnología de estiba y picking automatizadas por medio de cintas transportadoras y elevadores de carga; todo controlado por un comando inteligente, con comunicación wifi y en tiempo real. Esto implicaría también, un desarrollo de tecnología de carga modular compacta y versátil que garantice agilidad de picking, y sistemas inteligentes automatizados de carga y descarga de camiones en bodega.

Transformación

En forma sinérgica, el modelo de logística de transporte debiera transformarse en un sistema autosustentable entre toda la demanda y la oferta de disponibilidad de carga, no sólo de los dadores de carga sino también de los operadores logísticos, los camiones con choferes independientes, las empresas proveedoras y los clientes. Esto implicaría, a su vez, desarrollar un sistema público de información en red, cuya administración sea centralizada y su uso, universal, que permita conocer en tiempo real cuál es el espacio de almacenamiento y la cantidad de camiones disponibles, así como acceder a datos estadísticos de los KPI.

Por último, las unidades de transportes, debieran ser más pequeñas y ágiles, con entregas más frecuentes y de menor tamaño; controladas por tecnologías de ruteo satelitales y radiofrecuencia. Así, los camiones eléctricos (a la zaga de los vertiginosos avances que se están dando en la industria automotriz, liderados por Tesla), estarían a la vanguardia en la industria de carga, no sólo por su mayor rendimiento de consumo y aprovechamiento del espacio, sino por la irreversible tendencia en la concientización de la logística verde alineada con el concepto de sustentabilidad.

A simple vista, las proyecciones del futuro logístico pueden parecerse más a una película de ciencia ficción que a una realidad plausible de ejecución, pero si miramos con detenimiento el ritmo vertiginoso de los desarrollos tecnológicos, veremos que no son ni tan lejanas, ni tan futuristas. El mundo logístico se orientará a la formación de redes de complementariedad operativas y de información, con operadores logísticos cada vez más eficientes, ágiles y flexibles, y con sistemas inteligentes de seguimiento y trazabilidad, que permitirán la sustentabilidad competitiva del sector.  

Fuente El cronista 

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