Inauguran pero no mejoran Segundo Acceso a Playas de Tijuana

La apertura del Segundo Acceso a Playas de Tijuana se dio de forma atropellada. El 3 de abril de 2015, era viernes santo y, el último día hábil antes de la veda electoral, se abrió el tránsito a la vialidad.

Para la inauguración oficial, casi ocho meses después, fue diferente, los preparativos requirieron cerrar el acceso durante el 25 y 26 de noviembre. Riego de sello de pavimento y colocación señalamiento de piso, justificaba un letrero.

El día 26, en medio de un convoy de más diez camionetas Suburban y pick-ups, cinco patrullas de la Policía Federal y un par de agentes en motocicleta, el secretario de Comunicaciones y Transportes, Gerardo Ruiz Esparza, llegó hasta uno de los extremos del túnel. En el mismo vehículo viajaba Francisco Vega de Lamadrid, gobernador de Baja California.

Vega y Esparza caminaban hacia donde los esperaba Jorge Astiazarán, alcalde de Tijuana, cuando una residente de la delegación Playas se acercó al funcionario federal para entregarle un documento con la petición de la exención de cobro de cuotas de peaje para quienes residen en esa demarcación y utilizan la carretera federal.

Desde temprano, ese jueves, 370 personas fueron sentadas en sillas frente al presídium. A cada una se le vistió con una casaca naranja, unas con las letras “SCT” escritas en la espalda y una gorra beige.

A decir de la maestra de ceremonias, se trataba de la población beneficiada con el programa de empleo temporal durante la construcción de la obra.

De manera simbólica, se les entregaron tres cheques que sumaban un millón 134 mil 360 pesos. Poco más de 3 mil pesos para cada uno.

Cuando el titular de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) se acercó a los asistentes, un grupo de mujeres empezaron a corear “¡Gerardo! ¡Gerardo!”, instruidas por las organizadoras del evento, seguidas por risas.

Momentos antes, un grupo de personas cargaban una lona con la fotografía de Enrique Peña Nieto y un mensaje de apoyo “hasta el último día de su mandato”. En un evento, a modo del Gobierno Federal.

 

La vialidad

 

La obra de cuatro kilómetros de longitud se inició en 2007 y concluyó en abril de 2015, requirió una inversión de 363 millones 600 mil pesos y, según proyecciones de la SCT, hasta 19 mil 470 vehículos la podrían transitar.

El acceso incluye un túnel de 445 metros de largo y conecta a la colonia Salvatierra, una de las zonas más vulnerables de Tijuana, con Playas de Tijuana, una de las áreas de mayor plusvalía en la ciudad.

De hecho, cuando finaliza la autopista federal e inicia la ampliación del Bulevar Salvatierra, la calle a cargo del gobierno municipal no tiene instalado alumbrado público. La pavimentación presenta baches, hundimientos y, a pesar del constante cruce de personas, no hay semáforos instalados.

Ruiz Esparza aprovechó para informar que atenderá la petición de la Asociación de Playas de Tijuana, de crear dos obras complementarias, incluida una autopista de acceso directo al Libramiento Rosas Magallón, la cual aseguró iniciará en enero de 2016.

En la presentación, el alcalde Jorge Astiazarán Orcí decidió no hablar ni hacer solicitudes públicas al funcionario federal respecto a otras necesidades que tiene la ciudad en cuestión de vialidades y transporte.

Mientras el gobernador prefirió resaltar la majestuosidad de la construcción, “creo que es el puente más largo que tenemos en Baja California”, dijo en referencia al túnel.

 

Fuente Zeta

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