Huachicoleros en Coahuila hacen agosto tras desabasto

Ante el cierre de varias gasolineras que se vieron afectadas por el lento servicio de Pemex para surtir combustible en Saltillo, el negocio del “huachicoleo” a pequeña escala resurgió nuevamente en la carretera federal No. 40, a la altura del ejido ‘El Tanque San Vicente’, siendo este uno de los varios lugares en donde se puede conseguir un poco de combustible que de manera regular está a la venta para traileros y habitantes de esta comunidad.

Sin embargo, es necesario aclarar que esta modalidad de “huachicoleo”, no afecta a Pemex, toda vez que no se ordeñan las líneas de conducción, sino que se trata de un mercado negro de tráfico de combustibles que se adquiere a los traileros a bajo costo, en un movimiento que se realiza por parte de los choferes para obtener algo de ganancias extra en cada viaje.

EL DIARIO de Coahuila acudió hasta esta comunidad, donde se constató que el precio del diesel ronda los 16 pesos el litro, pero la gasolina, si se llega a requerir, cuesta hasta 24 pesos, pues aseguran que ésta es adquirida en toneles de 200 litros en gasolineras cercanas y es puesta a la venta a reventa para los campesinos que habitan en estos sectores.

“Ésta es una práctica muy vieja, desde hace años se acostumbra que los traileros venden diesel y también lo compran a precios muy bajos, lo hacen para sacar algo de dinero y simplemente la gente de estas comunidades sirven de intermediarios, es un negocio en el que se perjudica a los dueños de las líneas de carga”, comentó Rosa María, encargada de una de las tienditas de ese lugar.

Por su parte, los dueños de las líneas de trailers saben y conocen perfectamente que de los tanques en ocasiones les roban 40 o hasta 60 litros, para venderlos en estos lugares y sacar algo de provecho, pues es difícil llevar el control volumétrico de los trailers, más aún cuando las cargas son diferentes o tienen mucho peso.

“Se puede tener un promedio de los kilómetros que se consumen en un tráiler, pero cuando se llevan cargas pesadas, o con exceso de dimensiones, se sabe que se consume más, y sobre eso no hay nada que se pueda hacer, los conductores tienen muchas mañas para evadir los controles de combustible”; reveló Miguel Ángel Cepeda, dueño de una línea de tractocamiones.

Sin embargo, para evadir esta autoridad no existen autoridades que puedan intervenir, pues prácticamente nadie de los transportistas pone denuncias por 20 o 40 litros de robo de diésel, y además es difícil comprobar si no se hace un operativo para detenerlos en flagrancia.

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