En Santa Lucía, se van camionetas ‘fifí’ y ‘La Bestia’ mexicana

. “¿Quién, quién?”, “¡Es la bestia mexicana!” Los conductores de la subasta arengan con oficio, en la organizada por la Secretaría de Hacienda. “La bestia” no alude al tren de los migrantes, sino a la limusina blindada que usa el presidente de Estados Unidos y, en este caso, a un Audi 2012 con nivel de blindaje VI, con precio de salida de casi dos millones de pesos y que en el sexenio anterior se usó para el traslado de altos dignatarios extranjeros. “La subasta se declara desierta”, concluye el subastador, martillito en mano. Lo mismo ocurre, al principio, con todos los vehículos blindados.

“¡Es muy buen precio para un blindado, de verdad!”, ofrece otro vehículo de las mismas características el hombre de corbata de moñito. La camioneta aludida tiene precio de salida de 430 mil pesos.

Hay algarabía. El público goza ver pasar las blindadas.

“¡Esas las compran diputados!”, gritan desde el público.

La mayor parte de los vehículos vendidos son camionetas con precios que van de 200 a 250 mil pesos. De los blindados sale primero, y a destiempo, una Suburban 2015, nivel V. Pujan los poseedores de tres paletas y se vende en apenas 94 mil pesos más que el precio de salida, que era de un millón seis mil pesos. El vehículo más caro de la subasta, se lo lleva al final, cuando ya casi todos los asistentes se han ido, un empresario regio del ramo de seguridad, quien asegura que “lo pagué caro por las personalidades que se subieron, como el Príncipe de Gales”.

La subasta, anunciada por el presidente Andrés Manuel López Obrador desde enero pasado, ocurre en medio de la pista de la Base Aérea Militar número uno, próximamente Aeropuerto de Santa Lucía.

Este lugar, del que han despegado aeronaves para los operativos más sonados contra el crimen organizado, que hace también de principal base de operaciones cuando se pone en marcha el Plan DN-III frente a desastres naturales, es hoy tianguis de autos.

En medio de la pista, cerca de varias aeronaves de la Fuerza Aérea Mexicana y rodeados de camionetas negras y blindadas, las personas bajo la carpa escuchan la pregunta: “¿Quién de ustedes no ha participado nunca en una subasta?” La mayoría de los asistentes alza la mano. “Ya verán que es muy llevadero”.

A juzgar por sus ropas y los vehículos en los que llegan, los compradores son gente de trabajo, productores y comerciantes de municipios y estados vecinos. Abundan los sombreros de rancho y, por las charlas escuchadas en las filas de quienes alzan las paletas de puja, no faltan los revendedores. Tampoco, claro, los que simplemente vienen a curiosear. “Vengo de Otumba. “¿No sabe en cuánto estarán esas camionetas que se pueden meter al transporte (público)?”, pregunta, por ejemplo, una señora en la fila para pasar los arcos metálicos. La señora no tenía idea de que era necesario un registro previo.

El procedimiento de seguridad es en general relajado, para tratarse de una instalación militar, pero incluye revisión corporal, a cargo de personal femenino.

Adentro todo está a cargo de la Secretaría de Hacienda y los diligentes subastadores contratados por el SAE que, de arranque, explican con claridad y humor el procedimiento de la subasta.

Los vehículos están en la pista. Flanquean tres carpas, bajo las cuales colocan algo más de 600 sillas y muchas pantallas en las que a lo largo de las tres horas de subasta desfilan fotografías de las camionetas que muchas veces se vieron en los noticieros, los vehículos que hacían el convoy de seguridad del presidente Enrique Peña Nieto y las motocicletas que le abrían camino.

A paso veloz subastan parte de las 171 camionetas Captiva, Suburban y Taho, además de algunos camiones de carga y motocicletas BMW y Harley Davison. La advertencia es que se entregan sin torretas y sin letreros (“Police”, se leía en los vehículos de dos ruedas).

Las voces de metralla de los conductores de la subasta logran que cada vehículo sea vendido en poco más de un minuto. La subasta continuará este domingo y después vendrán otras: en abril, de 76 aeronaves del gobierno federal y, según informó el jueves López Obrador en la mañanera que marca el paso del debate público, de 66 vehículos requisados por ilícitos y que estaban embodegados.

Fuente La Jornada

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