El futuro del transporte: Inteligencia Artificial , Big Data y vehículos autónomos

La industria del transporte está experimentando, y más que lo va a hacer en el futuro, tremendos cambios como resultado de la aplicación de las nuevas tecnologías. Tantos que parece que lo que hace tiempo se consideraba como su futuro ya está a la vuelta de la esquina. Avances relacionados con Internet de las Cosas, la Inteligencia Artificial y el Big Data están ya causando bastante impacto en el sector, y harán que las empresas de transporte tengan que redefinir las atribuciones de cada puesto. También tendrán que dilucidar cuándo deberían ser los humanos los que lleven las riendas del transporte o dejar que lo hagan las máquinas. Para ello, según Forbes, tendrán que tener en cuenta varios factores, entre ellos, la seguridad, el ahorro de costes y las capacidades.

Muchas de las nuevas tecnologías que se están utilizando ya todavía no lo hacen a gran escala. Eso sí, ya se han probado y prototipado, y su adopción masiva en el mundo del transporte parece inminente. Una de ellas es la que hace posible los coches y vehículos autónomos. Se espera que para 2020 haya unos 10 millones de coches capaces de conducirse solos circulando sin conductor por las carreteras. También habrá más de 250 millones de coches inteligentes, conectados a redes de alta tecnología, compartiendo rutas con ellos. De hecho, ya hay ciertas funciones de conducción autónoma implantadas en algunos modelos gracias a empresas como Tesla, Mercedes y BMW. Todo gracia al Machine Learning y a los complicados sistemas de sensores, cámaras y software que ayuda a que los vehículos sean capaces de absorber datos de su entorno y de aprender a responder a lo que los datos les dicen.

En cuanto a los camiones autónomos, los más de 8,7 millones de empleados, sólo en Estados Unidos, del sector del transporte en camiones por carretera tienen razones fundadas para estar preocupados por cómo afectarán los camiones sin conductor a su estilo de vida. Daimler acaba de lanzar un camión de 18 ruedas autónomo que circulará por las carreteras del país. No se conducirá completamente sólo, aunque contará con funciones de conducción autónoma parecidas a las del piloto automático de los aviones actuales. También podrá mantenerse a una velocidad continua y circular a una distancia de seguridad de otros vehículos, entre otras cosas.

Pero ya se ven avances hacia la autoconducción completa en los camiones. Por ejemplo, la startup sueca Einride ha presentado un prototipo de camión autónomo sin cabina que puede controlarse por control remoto o conducir sin intervención humana. El año pasado, el camión autónomo de Uber recorrió más de 100 kilómetros para realizar su primer reparto de 50.000 cervezas.

Pero el futuro del transporte sin conductor no pasa sólo por la carretera. También por los aviones y otros vehículos voladores. En Dubai, las autoridades ya han probado, en colaboración con Volocopter, un taxi-drone que circular por el aire sin conductor. Se trata de un modelo con dos asientos, que llevó a uno de los príncipes del país en un vuelo de cinco minutos de duración. En un futuro, en Dubai pretenden que se pueda llamar a un taxi aéreo como se pide un Uber, para evitar atascos.

Mientras, Amazon está cambiando el reparto de mercancía con Prime Air, utilizando vehículos aéreos no tripulados para llevar productos a sus clientes en menos de 30 minutos. El transporte por mar también está empezando a registrar cambios. Y de manos de un actor distinto a los tradicionales: Rolls-Royce.

No hace mucho que ha hecho públicos sus planes de construir cargueros capaces de transportar mercancías sin humanos a bordo. Las flotas de este tipo de barcos se controlarían desde un centro de control en tierra. Dado que no tendrían personal a bordo, operar con estos barcos sería más económico y tendrían más espacio para las mercancías que los barcos actuales.

Según predicen desde la compañía, veremos un barco controlado por control remoto para uso comercial antes de finalizar esta década. Eso sí, da lo mismo que tipo de vehículo sea. Todos producen grandes cantidades de datos, que se pueden utilizar para mejorar la seguridad y hacer que sean más eficaces. También para evitar que los vehículos estén parados mucho tiempo perdiendo dinero. Esto último es el objetivo de la analítica de mantenimiento predictiva, y ya hay varias soluciones, de otras tantas empresas, en el mercado. Con ellas se pueden identificar los problemas antes de que vayan a mayores, y son uno de los motores principales de lo que se denomina Internet de las Cosas Industrial.

Fuente Muy Computer Pro

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